dijo: —El cura gracias da
a Ágere, como si acá
no le hubiéramos pagado
sus diezmos—. Cuando escucharon
tan bien sentidas razones
los nobles macarandones,
los bodigos le sisaron.
Viéndose desbodigar,
al sacristán preguntó
la causa. Él se la contó,
dijo: —El cura gracias da
a Ágere, como si acá
no le hubiéramos pagado
sus diezmos—. Cuando escucharon
tan bien sentidas razones
los nobles macarandones,
los bodigos le sisaron.
Viéndose desbodigar,
al sacristán preguntó
la causa. Él se la contó,