—dijo. —Más costa me tiene
—le replicó el sacristán—.
A que respondió el doliente:
—Pues mire si le está bien
y entiérreme en diez y siete,
porque no me moriré
como un cuarto más me cueste.
(Dicha y desdicha del nombre, jornada 3.ª, escena V.)
PARA ABLANDAR LA CAMA
Con hambre y cansancio un día