a una posada llegó
cierto fraile, y preguntó
a la huéspeda qué había
de comer. —Si una gallina
no mato —le dijo ella—,
nada hay. —¿Quién podrá comella
—respondió con gran mohina—
acabada de matar?
—Tierna estará —replicó
la huéspeda—, porque yo
a una posada llegó
cierto fraile, y preguntó
a la huéspeda qué había
de comer. —Si una gallina
no mato —le dijo ella—,
nada hay. —¿Quién podrá comella
—respondió con gran mohina—
acabada de matar?
—Tierna estará —replicó
la huéspeda—, porque yo