tanto que le tenía inquieto;

y él, cayendo en el secreto,

pegarla a los pies procura

la luz. Dijo al ver la llama

la huéspeda: —Padre, ¿qué es

eso?— Y él dijo: —Nuestra ama,

porque se ablande la cama,

quemo a la cama los pies.

(No siempre lo peor es cierto, jornada 2.ª, escena XIII.)