Los animales, atento
a que es tan manso el jumento,
pidieron que él gobernase.
Tomó, al fin, la posesión;
y por dalle autoridad,
junto con la potestad,
sus uñas le dió el león.
Parabién le vino a dar
luego con grande alegría
un rocín, que ser solía
Los animales, atento
a que es tan manso el jumento,
pidieron que él gobernase.
Tomó, al fin, la posesión;
y por dalle autoridad,
junto con la potestad,
sus uñas le dió el león.
Parabién le vino a dar
luego con grande alegría
un rocín, que ser solía