su amigo; y él, por usar
del poder, dos uñaradas
le dió al amigo inocente;
y viéndose injustamente
las carnes acribilladas,
dijo llorando el rocín:
—No tienes tú culpa, no,
sino quien uñas le dió
a un animal tan ruin.
El león, airado y fiero,
su amigo; y él, por usar
del poder, dos uñaradas
le dió al amigo inocente;
y viéndose injustamente
las carnes acribilladas,
dijo llorando el rocín:
—No tienes tú culpa, no,
sino quien uñas le dió
a un animal tan ruin.
El león, airado y fiero,