El marido y la mujer
gritan con mil desacatos:
—¡A ese modo de romper
no ganamos para platos!
Continuó la pelotera,
y cuentan que al otro día
en un plato de madera
el pobre viejo comía;
mas tan mal se las compuso,
como estaba tan temblón,
El marido y la mujer
gritan con mil desacatos:
—¡A ese modo de romper
no ganamos para platos!
Continuó la pelotera,
y cuentan que al otro día
en un plato de madera
el pobre viejo comía;
mas tan mal se las compuso,
como estaba tan temblón,