que pan y manteles puso
hechos una perdición.
—¡Esto ya pasa de raya!
—gritan marido y mujer—;
levántese usted y vaya
a la cocina a comer;
y si allí no le conviene,
vaya a comer al establo,
que a todos dados nos tiene
con su suciedad al diablo.
que pan y manteles puso
hechos una perdición.
—¡Esto ya pasa de raya!
—gritan marido y mujer—;
levántese usted y vaya
a la cocina a comer;
y si allí no le conviene,
vaya a comer al establo,
que a todos dados nos tiene
con su suciedad al diablo.