le dejó la espalda abierta.
El hombre volvió del yugo
la cabeza al golpe fiero
y díjole: —¿Y el dinero?
Y aquí respondió el verdugo:
—Todos habían de ser
como éste, y así sabrá
en qué obligación me está
por el dinero de ayer;
que si quedo se los diera,