una diosa, que adoraban
con el respeto debido
los que la vían pasar,
hincándose de rodillas,
cuyas altas maravillas
pudo el jumento pensar
(como en fin era jumento)
que eran por él, y paróse.
Viéndolo el dueño, enfadóse
del soberbio pensamiento,
una diosa, que adoraban
con el respeto debido
los que la vían pasar,
hincándose de rodillas,
cuyas altas maravillas
pudo el jumento pensar
(como en fin era jumento)
que eran por él, y paróse.
Viéndolo el dueño, enfadóse
del soberbio pensamiento,