con la más segura presa
el señor la regalaba.
Atalayando un jumento
desde su caballeriza
que porque le solemniza
le daba siempre sustento,
con asnal atrevimiento
una mañana salió,
y en dos pies se levantó,
y puso en el pecho todo
con la más segura presa
el señor la regalaba.
Atalayando un jumento
desde su caballeriza
que porque le solemniza
le daba siempre sustento,
con asnal atrevimiento
una mañana salió,
y en dos pies se levantó,
y puso en el pecho todo