(La hermosura aborrecida, acto 2.º, escena VI.)
LA GATA MUJER[28]
¡Plegue al cielo que no sea
como aquel hombre de Atenas,
que pidió a Venus le hiciese
mujer, con ruegos y ofrendas,
una gata dominica,
quiero decir, blanca y negra!
Estando en su estrado un día