—Mira que me enturbias —dijo—

el agua; tan recio bebes.

El cordero respondió:

—Lobo amigo, pleito quieres;

si estoy en bajo y tú en alto,

tú la enturbias, tú me ofendes.

¿Qué tienen que ver mis deudos,

que el agua en lo bajo beben,

contigo, que estás en alto,

si no es que pleito pretendes?