y estando el hombre casado,
y ella sentada en su estrado
viendo cantar y tañer,
dicen que un ratón pasó,
y apenas ella le vió
cuando, corriendo tras él,
le dió uñarada cruel
y al primero ser volvió.
(El Príncipe Perfecto, 1.ª parte, acto 2.º, escena XIV.)