Las fábulas nos cuentan que una gata
de tal manera amaba un hombre rico,
que pidió a Juno, y dió un blandón de plata
que la hiciese mujer, y a mí la aplico.
La diosa, por no ser al dón ingrata,
mudóle en rostro humano el negro hocico,
la piel pelosa en cuerpo deseado,
y fué su casamiento celebrado.
Mas como en el estrado viese un día
pasar unos ratones, como antes