Bien se cuidó el cuervo que con el gorjear

placía a todo el mundo más que con otro cantar;

creyó que la su lengua e el su mucho graznar

alegraba las gentes más que otro juglar.

Comenzó a cantar, la su voz a ercer

el queso de la boca hóbosele a caer;

la gulhara en punto se lo fué a comer;

el cuervo con el daño hobo de entristecer.

Falsa honra e vana gloria y el risete falso

dan pesar e tristeza e daño sin traspaso: