—contesta la zorra.
EL LOBO Y EL CORDERO[3]
El lobo y el cordero llegaron a un arroyo,
el lobo atormentado más de hambre que de sed,
y entre lobo y cordero sobrevino este diálogo,
que a mí me suena como sobrevenido ayer:
—Súbdito miserable, morirás, pues el agua
que yo, tu rey, bebía, te atreviste a enturbiar.