A las voces y apodos
cachetina siguió, larga y furiosa:
todo por una cosa
que se puede llamar de entrambos modos.
Pueril extravagancia
es, pero comunísima en el hombre,
no poner en disputa la sustancia
y reñir por el nombre.
A las voces y apodos
cachetina siguió, larga y furiosa:
todo por una cosa
que se puede llamar de entrambos modos.
Pueril extravagancia
es, pero comunísima en el hombre,
no poner en disputa la sustancia
y reñir por el nombre.