ni esperanza de ganarlo.

Sacudió las faltriqueras,

y hallando en una cuartos,

sale, se compra una soga,

y en seguida, como un rayo,

se va al campo a que le quite

los pesares el esparto.

Trataba de ahorcarse, en fin,

y escogió para ello el árbol

que era del tesoro en onzas,