—¿Qué mil reales?

—Los ofrecidos hace días,[{31-2}] en un bando, al que[{31-3}] presente las señas de Parrón.

—Pues ¡qué! ¿tú lo conocías?

—No, señor.

—Entonces...

—Pero ya lo conozco.

—¡Cómo!

—Es muy sencillo. Lo[{31-4}] he buscado; lo he visto; traigo las señas, y pido mi ganancia.

—¿Estás seguro de que lo has visto?—exclamó el Capitán general con un interés que se sobrepuso á sus dudas.

El gitano se echó á reir, y respondió: