ESCENA IX

Dichos y DON HILARIÓN, que viene por la acera de la derecha, agitado y convulso. Después de mirar a todas partes, se dirige al comercio de sedas.

Hilarión

¡Mi querido don Sebastián!...

Sebastián

¡Señor don Hilarión!... (Levantándose y abrazándole.)

Hilarión

Buenas noches, señoras.

Mariquita

Buenas noches.