Severiana

¿Qué trae usted, don Hilarión?

Hilarión

¡Nada!... ¡nada!...

Sebastián

¿Se ha puesto usted malo?

Hilarión

¡Creo que sí!... Me he atufado ahí, en casa de mi enfermo... La atmósfera estaba cargada...

Sebastián

Siéntese usted aquí.