¿a qué quieres, condenado,

¡maldita sea la!...

perseguirla y perseguirla

si ya está arreglá,

y te ha dicho que contigo

no quiere ya na?

Pues te muerdes la lengua

y te vuelves pa atrás,

y le dices al otro

¡anda y guárdatela!