hermanos son. ¡La tempestad los crea!
94. Tristezas
Cuando recuerdo la piedad sincera
con que en mi edad primera
entraba en nuestras viejas catedrales,
donde postrado ante la cruz de hinojos
alzaba a Dios mis ojos,
soñando en las venturas celestiales;
Hoy que mi frente atónito golpeo,
y con febril deseo