La aspiración incierta,

Los horizontes del amor risueños:

Cuanto amé y esperé. Huecas y frías

En el oído extraño,

Ajeno a mi placer, sordo a mi daño,

Sonarán siempre las canciones mías;

Pero, al volver sus páginas, yo encuentro

Mi gozo entre ellas o mi antigua angustia,

Cual suele hallarse dentro

De un olvidado libro una flor mustia.