Tú, que has unido a ellos,

Oh dulce amigo, tu canción sonora,

Y alumbraste con vívidos destellos

Esta noche del alma abrumadora:

Brioso corazón que en las bastardas

Horas sin fe que nos legó el destino,

Inmaculado aun guardas

De una alta estirpe el resplandor divino,

Abre el libro y no temas,

Al revolver las hojas