Natural como el trino que lanza el ave.

Santas inspiraciones que tú me envías,

Puedo decir, esposa, que no son mías:

Pensamiento y palabra de ti recibo:

Tú en silencio las dictas; yo las escribo.


Desde que abandonaste nuestra morada,

De la mortal escoria purificada,

Transformado está el fondo del alma mía,

Y voces oigo en ella que antes no oía.