Todo cuanto, en la tierra y el mar y el viento,

Tiene matiz, aroma, forma o acento,

De mi ánimo abatido turba la calma

Y en canción se convierte dentro del alma.

Y es que, en estas tinieblas donde me pierdo,

Todo está confundido con tu recuerdo:

¡Sin él, todo es silencio, sombra y vacío

En la tierra y el viento y el mar bravío!


Revueltos peñascales, áspera breña