De sombra y de temor atormentado,

Hasta que muerte el tiempo determine

Que a ver el deseado

Sol de tu clara vista me encamine.

Cual suele el ruiseñor con triste canto

Quejarse, entre las hojas escondido,

Del duro labrador, que cautamente

Le despojó su caro y dulce nido

De los tiernos hijuelos entre tanto

Que del amado ramo estaba ausente,