Y aquel dolor que siente

Con diferencia tanta

Por la dulce garganta

Despide, y a su canto el aire suena,

Y la callada noche no refrena

Su lamentable oficio y sus querellas,

Trayendo de su pena

Al cielo por testigo y las estrellas;

Desta manera suelto yo la rienda

A mi dolor, y así me quejo en vano