Más que la llama ardientes,

Los enjugo del llanto, y de consuno

Casi los paso y cuento uno a uno;

Juntándolos, con un cordón los ato.

Tras esto el importuno

Dolor me deja descansar un rato.

Mas luego a la memoria se me ofrece

Aquella noche tenebrosa, escura,

Que siempre aflige esta ánima mezquina

Con la memoria de mi desventura.