La furia y gallardía,

Ni con freno le rige,

Ni con vivas espuelas ya le aflige.

Por ti, con diestra mano

No revuelve la espada presurosa,

Y en el dudoso llano

Huye la polvorosa

Palestra como sierpe ponzoñosa.

Por ti, su blanda musa,

En lugar de la cítara sonante,