y toda en ti, oh amor, la convirtiese!

Conocería dónde

sesteas, dulce Esposo, y desatada

de esta prisión a donde

padece, a tu manada

junta, no ya andará perdida, errada.

19. En la Ascensión

¡Y dejas, Pastor santo,

tu grey en este valle hondo, escuro,

con soledad y llanto,