la rienda suelta largamente al lloro.

SAN JUAN DE LA CRUZ

22. Cántico espiritual entre el alma y Cristo su Esposo

ESPOSA

¿Adónde te escondiste,

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

Habiéndome herido;

Salí tras ti clamando, y ya eras ido.

Pastores, los que fuerdes