Han vuelto contra ti a pedir venganza.

Los que vieron tus brazos quebrantados

Y de tus pinos ir el mar desnudo,

Que sus ondas turbaron y llanura,

Viendo tu muerte oscura,

Dirán, de tus estragos espantados:

¿Quién contra la espantosa tanto pudo?

El Señor, que mostró su fuerte mano

Por la fe de su príncipe cristiano

Y por el nombre santo de su gloria,