Te hizo perecer con tantas muertes.
Llorad, naves del mar; que es destruïda
Vuestra vana soberbia y pensamiento.
¿Quién ya tendrá de ti lástima alguna,
Tú, que sigues la luna,
Asia adúltera, en vicios sumergida?
¿Quien mostrará un liviano sentimiento?
¿Quién rogará por ti? Que a Dios enciende
Tu ira y la arrogancia que te ofende,
Y tus viejos delitos y mudanza