Reprimirá su mano desatada?

Mas tú, fuerza del mar, tú, excelsa Tiro,

Que en tus naves estabas gloriosa,

Y el término espantabas de la tierra,

Y si hacías guerra,

De temor la cubrías con suspiro

¿Cómo acabaste, fiera y orgullosa?

¿Quién pensó a tu cabeza daño tanto?

Dios, para convertir tu gloria en llanto

Y derribar tus ínclitos y fuertes