Pero elevose con su verde cima,
Y sublimó la presunción su pecho,
Desvanecido todo y confiado,
Haciendo de su alteza solo estima.
Por eso Dios lo derribó deshecho,
A los impíos y ajenos entregado,
Por la raíz cortado;
Que opreso de los montes arrojados,
Sin ramos y sin hojas y desnudo,
Huyeron dél los hombres, espantados,