Que su sombra tuvieron por escudo;

En su ruina y ramos cuantas fueron

Las aves y las fieras se pusieron.

Tú, infanda Libia, en cuya seca arena

Murió el vencido reino lusitano,

Y se acabó su generosa gloria,

No estés alegre y de ufanía llena;

Porque tu temerosa y flaca mano

Hubo sin esperanza tal vitoria,

Indina de memoria;