El oro, la maldad, la tiranía

Del inicuo procede y pasa al bueno.

¿Qué espera la virtud o qué confía?

Ven y reposa en el materno seno

De la antigua Romúlea, cuyo clima

Te será más humano y más sereno.

Adonde por lo menos, cuando oprima

Nuestro cuerpo la tierra, dirá alguno;

«Blanda le sea», al derramarla encima;

Donde no dejarás la mesa ayuno