Pasáronse las flores del verano,

El otoño pasó con sus racimos,

Pasó el invierno con sus nieves cano;

Las hojas que en las altas selvas vimos

Cayeron, ¡y nosotros a porfía

En nuestro engaño inmóviles vivimos!

Temamos al Señor que nos envía

Las espigas del año y la hartura,

Y la temprana pluvia y la tardía.

No imitemos la tierra siempre dura