Con la cabeza resplandece armada.

44.

Suelta mi manso, mayoral extraño,

Pues otro tienes tú de igual decoro:

Suelta la prenda que en el alma adoro,

Perdida por tu bien y por mi daño.

Ponle su esquila de labrado estaño,

Y no le engañen tus collares de oro:

Toma en albricias este blanco toro

Que a las primeras yerbas cumple un año.