Dichosamente padeces

»¿Quién pudiera imaginar,

Viendo tus golpes crueles,

Que cupiera alma tan tierna

En pecho tan duro y fuerte?

»Si eres del Amor cautivo,

Desde aquí puedes volverte;

Que me pedirán por robo

Lo que entendí que era suerte.

»Y no quiero por rescate