Del yerto lecho y duro acogimiento,

Que blandos hallan en los cerros duros.

Los arroyuelos puros

Se adormecen al son del llanto mío,

Y a su modo también se duerme el río.

Con sosiego agradable

Se dejan poseer de ti las flores;

Mudos están los males,

No hay cuidado que hable,

Faltan lenguas y voz a los dolores,