Que esconderla supiera en este abrigo,

A tanta luz y ejemplos enseñado!

Huyera así la furia tempestuosa

De los contrarios vientos, los escollos,

Y las fieras borrascas tantas veces

Entre sustos y lágrimas corridas.

Así también del mundanal tumulto

Lejos, y en estos montes guarecido,

Alguna vez gozara del reposo,

Que hoy desterrado de su pecho vive.