Que al árbol adornara en primavera,
Yace marchita y muestra los rigores
Del abrasado estío y seco otoño.
¡Así también de juventud lozana
Pasan, oh Anfriso, las livianas dichas!
Un soplo de inconstancia, de fastidio,
O de capricho femenil las tala
Y lleva por el aire, cual las hojas
De los frondosos árboles caídas.
Ciegos empero, y tras su vana sombra