Se oye tal vez el lastimero arrullo,

Tal vez el melancólico trinado

De la angustiada y dulce Filomena.

Con blando impulso el céfiro süave,

Las copas de los árboles moviendo,

Recrea el alma con el manso ruido,

Mientras al dulce soplo desprendidas

Las agostadas hojas, revolando,

Bajan en lentos círculos al suelo,

Cúbrenle en torno, y la frondosa pompa