La grata soledad, la dulce sombra,
El aire blando y el silencio mudo,
Mi desventura y mi dolor adulan.
No alcanza aquí del padre de las luces
El rayo acechador, ni su reflejo
Viene a cubrir de confusión el rostro
De un infeliz en su dolor sumido.
El canto de las aves no interrumpe
Aquí tampoco la quietud de un triste,
Pues solo de la viuda tortolilla