Destrozó de los árboles sombríos:

Todas huyeron tímidas las aves

Del blando nido, en el espanto mudas;

No más trinos de amor. Así agitaron

Los tardos años mi existencia, y pudo

Solo en región extraña el oprimido

Ánimo hallar dulce descanso y vida.

Breve será; que ya la tumba aguarda

Y sus mármoles abre a recibirme;

Ya los voy a ocupar... Si no es eterno