En tus brazos rendido
Al que bebió en los labios de su bella
El suspiro de amor correspondido.
¡Ah! déjalos que gocen. Tu presencia
No turbe su contento;
Que es perpetua delicia su existencia
Y un siglo de placer cada momento.
Para ellos nace, el orbe colorando,
La sonrosada aurora,
Y el ave sus amores va cantando,